Guadalajara ha sido la gran desconocida del turismo interior peninsular hasta los años 80, en que alrededor de varios puntos distantes y de un atractivo singular propio, comienza a desarrollar un turismo rural de gran calidad, en primer lugar hay que tener en cuenta el boom de los pantanos de Entrepeñas y Buendía, llamados en aquellos años en que el agua era abundante el mar de Castilla, girando entorno al turismo de baño y actividades náuticas florece Sacedon y pueblos aledaños.
La restauración es el primer motor directo en la prestación de servicios, siendo la construcción con la creación de complejos de viviendas en venta como segunda residencia quien dinamice el resto de los sectores.
Lejos de este turismo rural en Guadalajara de agua, en la zona norte alrededor del turismo cultural encauzado por Sigüenza se va conociendo la zona rural del hayedo de la Tejera Negra y la ciudad medieval de Atienza siendo por sus proximidades a Guadalajara y Madrid el segundo polo de atracción de la provincia.
En la zona sureste y bastante alejado en aquellos años a los núcleos de población urbanos surge en Peralejos de las Truchas el tercer núcleo de atracción turística provincial, este pueblo había tenido fama históricamente de pueblo pescador, pero es con la presencia del automóvil y las vacaciones para todos los públicos el despertar de su pujante sector de oferta de alojamientos, estos en un principio se basaban en pensiones o fondas en que se realizaba el servicio completo de alojamiento y restauración, pero con el paso de los años fue cambiando la demanda de actividades, y a la par del tipo de alojamientos, la posibilidad de acercarse el fin de semana habría las puertas a un turismo menos selectivo a la hora de aplicación del tiempo libre empezando a compaginarse la pesca con el senderismo el fotográfico, el paisajístico, escalada, o simplemente pasar un fin de semana tranquilo fuera de la ciudad.
Este nuevo turismo rural en Guadalajara, al ser practicado por parejas o familias completas, ya no demanda pensiones o fondas sino casas rurales, apartamentos, cabañas, los nuevos tipos de alojamientos en que a su llegada reciben la llave de una vivienda con todos los servicios de cocina, comedor, televisión, calefacción, menajes, ropas... y gozan de total autonomía durante su estancia, es a través de esta demanda como se articula el surgimiento de multitud de plazas de 1ª calidad dando lugar a una oferta de 300 plazas entre diversas empresas locales que duplica la población local.
Los últimos años este pueblo va viendo surgir una zona vertebrada por el Parque Natural Alto Tajo en el cual sigue siendo el centro y punto de afluencia masiva de los visitantes de la zona, pero en que las actuaciones políticas y administrativas intentan desviar su capacidad de llamada hacia intereses particulares de otros pueblos, de no ser por esta explicación es inconcebible su nula participación en los presupuestos que la administración dedica al Parque, con la creación de centros de interpretación, cursillos rutas, intentando eliminar la gallina de los huevos de oro, que ha movilizado la zona hacia el turismo rural en Guadalajara.
Dado la diversidad geográfica de esta provincia y las distintas ofertas de turismo rural en Guadalajara, los alojamientos igualmente ofrecen diversas posibilidades, el turismo cultural de sus centros señeros pasan por paradores de turismo, palacios o casonas nobiliarias, por segundas viviendas en las zonas náuticas de los pantanos y en la que hoy día solo funciona el servicio de restauración a nivel de turismo, y la proliferación del turismo en casas rurales y apartamentos en las zonas del Hayedo de La Tejera Negra, y en el Parque Natural del Alto Tajo